2.12.06

Propósito

Para no abundar en tan persistente y reductora asociación de marca registrada o de patente estética (esa incómoda inserción de símbolos o caracteres especiales: ©, ™, ®, etcétera), hago firme y determinante propósito de no mencionar nunca jamás los nombres de David Lynch y de Sam Peckinpah cuando hable de o escriba sobre (si es que alguna vez hablo de o escribo sobre) Haruki Murakami y Cormac McCarthy, respectivamente.