10.3.10

Verbaridades

Como en cierta ocasión, de joven y estudiante, escribí por descuido «andé» o «andara» en una tarea escolar y desaté con ello las iras y las burlas académicas, me ha quedado de entonces una secuela verbal irreparable: cada vez que leo en algún escrito «nadé» o «mandara» conjugo in mente, no sé si como exorcismo o penitencia, «naduve» o «manduviera» en todas las personas, perfectas e imperfectas, plural y singular. Y, después, me arrepiento. Y cando el pico.